jueves, 30 de diciembre de 2010

cronica de un año descartable.

Este año ni me enamore, ni me desenamore,nada nuevo bajo el sol, nada viejo en un cajón...no descubrí nada, no pensé nada, no busque ni me deje buscar y 365 días se me fueron como a quien se le va una hora. Lo mejor que me paso fue engancharme con una novela; termino la semana pasada y mi vida perdió sentido. Ahí descubrí la delgadísima línea que hay entre el equilibro aceptable y el vacío existencial. No me amigue con nadie, no me pelee con nadie y ni siquiera me hice un te frío, y eso que hace un montón que quería probar el te frío, pero lo deje pasar, deje pasar todo. No baje de peso ni pase de curso…no tengo nada que contar.

Y lo peor de todo es que hoy a la noche hay que festejar eso. Como si fuera poco, tengo que bancarme las clásicas escenas con parientes que veo desde niño pero todavía no conozco ni de nombre, como la de la tia que cuando entras aparece de detrás de un cuadro para saludar a tus viejos. A vos (16 años, producido y bello) nisiquiera te dice HOLA…Solo te hace un paneo de arriba abajo, la mira a tu vieja y le dice (con cara de desconcierto) ESTE ES EL TUYO!? Tu madre rie, aciente con la cabeza como autorizando a la tia a que por fin te salude (conchudas). Después terminas de saludar y quedas impregnado de olor a perfumes baratos y pedo de vieja, te sientan en la mesa de tus primos (que siempre tienen 2 años como si se hubieran quedado en el tiempo) y comes con cara de culo, como siempre (mierda). Brindas, algún tío tirado a simpático te ve con la sidra y te dice “cuidadito vos he?” vos sonreís, pero por dentro lo estas puteando; y él lo sabe pero no le importa. Despues te vas a dormir, la deprecion te gano y las fiestas de fin de año son muy cara para tu bolsillo


Año nuevo, mezcla letal de parientes que se odian y tomates rellenos.