martes, 31 de enero de 2012

La suerte está echada (y parece que se durmió) Parte 2

AFTA
Llevábamos ya un tiempo viajando y los primeros bahos corporales empezaban a hacerse notar sin reserva alguna en el habitáculo motorizado que nos transportaba. Se viajaba en un ambiente bastante festivo con la música y las risas como condimento, y yo, que estaba relajado y divertido, había dejado de pensar por un rato en mi dolor de aftas. Todo era risa hasta que tuve la cataclíptica idea de engullir un sándwich. El fenómeno químico que se produjo cuando la mostaza del emparedado y mi afta entraron en contacto, me trajo de nuevo a la realidad. Basta con resumir que el ardor ocupó hasta el más recóndito recoveco de mi humanidad. Fue intenso; tanto que sentí que se me aflojaban los esfínteres. Estuve ausente por unos segundos, al borde del desmallo me animaría a decir. Cuando pude volver en mi, ni lento ni perezoso, le pedí a mi novia que me aplicara el ungüento (ese anestésico de mierda, se acuerdan?). De un sabor vomitivo, el líquido penetro en mis estigmas llagas y también en mi lengua.  Primeramente solo sentí el horrible sabor; pero al cabo de unos segundos la sensibilidad de mi boca desapareció por completo. Podrían haberme fileteado la lengua con una trincheta, que yo no me hubiese ni enterado. Después de semejante dolor, el alivio fue de ensueño. Pero como todo sueño, duró poco. No había terminado de explicarles a mis compañeros lo fantástica que era la acción farmacológica del anestésico y lo profundamente adormecida que sentia mi boca, cuando el dolor comenzó de nuevo. Resulto ser que el putisimo líquido para perforaciones de lengua y la concha de la lora, tenía un efecto instantáneo pero fugaz del que mi madre, según parece, no estaba informada cuando lo compro. Las cosas seguían saliendo mal.
San Carlos
Llegamos a San Carlos poco despues de este incidente. Nos adentramos en las profundidades del pueblo (profundidades no tan profundas si se tiene en cuenta que el lugar empieza y termina en un radio de ocho cuadras…una garcha) y bajamos el equipaje lo más rápido posible. El festival había empezado y ya se escuchaban a lo lejos unas viejas que cantaban coplas.
Ami me dolía la boca pero ya estaba  bastante lejos de casa como para que un “fueguito” del orto me arruinara el viaje. Le puse onda. Estábamos listos, con todas las pilas y el fernet bajo el brazo. Bailando el carnavalito, sin otra preocupación que pasarla bien, nos acercamos al porton de acceso. En medio del jolgorio que proponía la música, el alcohol, los
Vieja que canta coplas
papeles picados, la nieve sintética y demás aditamentos…Se escucho la voz del vallisto patovica que pronuncio (como pudo) la última frase que hubiésemos querido escuchar en ese momento:
-No hay mas entradas-.  
Todas las miradas se enfocaron en mi. Luego de hacerme sentir culpable  por lo sucedido y de recalcar que todo esto pasaba por MI DEMORA, mis compañeros y yo entendimos que, si ya estábamos en el baile, no quedaba otra que bailar. Las ganas de divertirnos estaban intactas y el fernet, simplemente EXQUISITO.  Se decidió entonces, armar la fiestita afuera. Y saben que? Fue una bosta Fue una gran noche.
El reloj tocó las seis de la matina; era hora de volver.
Ya en la casa, bastante en pedo, charlábamos acerca de los pormenores de nuestro accidentadísimo viaje. Alli sucedió lo inevitable. El topo empezó a pechar Los efectos del fernét empezaron a hacerse notar. La necesidad de un baño, se hiso imperiosa.  Grande fue mi desagrado al enterarme de que la habitación que yo precisaba se encontraba separada de la casa. Para llegar se debía pasar bajo una parra y cruzar el patio de tierra.  Sinceramente, hubiese preferido cagar a la intemperie pero era una pérdida de glamour demasiado grande. Así fue que, con mi borrachera a cuestas, el miedo de toparme con alguna criatura de la noche y la urgencia sanitaria que exprimía mi cuerpo, me dirigí al alejado toilette. Cuando llegé solo atiné a patear la puerta para luego desplomarme sobre el inodoro. Cagué como un tiranosaurio rex. Fue el gran alivio de mi vida. A falta de bidet, fue evidente la necesidad de utilizar una cantidad considerable de papel higienico. Y no te  digo si será garca el destino, que (como no podía ser de otra manera) NO HABIA TAL PAPEL. Aislado, solo, preso en un baño lúgubre y sin la posibilidad de pedir auxilio, tuve que tomar medidas drásticas.  Recurrí al método menos ortodoxo pero más útil en este tipo de casos tan jodidos. Heroicamente, cual kamikaze japonés, mi media gris con rayas naranjas, dejó la vida en batalla.
Para los menos metafóricos: Básicamente, me limpie el ano con una media.
Luego la arrojé lejos, no tan lejos como para no ser encontrada jamás, pero si lo suficiente mente lejos como para no ser encontrada por ninguno de mis compañeros, por lo menos.  Y bueh, lo que no te mata te hace mas hijo de puta te fortalece. Soy todo un expedicionario.
Esto se ponia cada vez peor.

viernes, 27 de enero de 2012

La suerte está echada (y parece que se durmió) Parte 1

Esta en nuestra naturaleza humana tratar de llenar los momentos con cosas que aporten algo  a la difícil pero apasionante tarea de ser un poco menos infelices (o un poco más felices, mirándolo desde un lugar positivista). Así fue que surgió en una charla, mate de por medio, la peregrina idea de viajar a la localidad de San Carlos (pequeño pueblo del interior Salteño que queda “donde el diablo perdió el poncho”, diría algún baquiano.) Allí se realiza año a año un festival folklórico signado por la música a todo volumen, la tradición y las grandes cantidades de vino, fernet, hoja de coca y demás yerbas –como todo festival folklórico-. Movidos mas por la excusa perfecta para tomar hasta el coma 4 que por la cartelera del festival en si (que incluía a Los nocheros, Abel Pintos,  Facundo Toro, los tekis) resolvimos juntar gente y VIAJAR!
El minibus.
 Con algunos telefonazos se conformó la comitiva festivalera.  Popi (novio de mi cuñada, encargado de conducir el minibús alquilado para transportarnos) Andrea (mi cuñada, amorosa cuando está dormida) Majo (treintañera quejosa) Fernanda (no hay descripción disponible) Nico (primo de mi novia, borracho conocido) Belén (novia del primo de mi novia, amarga como terma sin soda) Andy (amiga fiel, cachetona, risa contagiosa e irritante) Viqi (mi novia♥) y yo. Era un buen equipo, a pesar de todo.
El gran día llegó y todo era calma…esa calma que antecede al huracán (auténticos decadentes dixit). Es al día de hoy que todavía no comprendo por qué se decidió fijar como hora de partida las 8:30 de la noche, pero en fin, ese era el horario. No faltaba nada, mi mochila estaba hecha y a las siete y media de la tarde yo no tenía nada más que hacer que descansar hasta que fuese la hora de partir. Era extraño que, tratandose de mi, no surgiera ningun imprevisto. Y claro, surgió.
Aquí, empieza la tragedia.
Cuando me disponía a dormir un rato, mi novia me llamó algo alterada (algo MUY alterada si se quiere). Básicamente me encomendó la obligación de hacer aparecer, de donde fuere, una bolsa de dormir porque en la morada Sancarleña que nos alojaría, solo había dos camas. Con el apremiante reloj en mi contra, emprendí la campaña para conseguir una bolsa de dormir. Llame por teléfono más veces de las que debe haber llamado Sú Giménez en su programa y al final, cuando ya estaba asumiendo que iba a dormir en el suelo, mi mágica tía Ana Inés (Aniné, para los amigos) me dijo que ella tenía, que fuese a buscarla. YES !!
El traspié cuestión pareció insignificante cuando la solución estuvo ya delante de mis ojos. Llegue a las nueve menos cuarto a su casa para buscar rápidamente el paquete en cuestión y volar hacia el punto de encuentro.
Tia Ana Ine
Ya era tarde pero no podía presentarme sin la bolsa. Le pedi a mi mama que me llevara, malísima idea. Baje del auto y toqué el timbre una vez… y otra…y dos más. Y saben qué? La tía Ana, NO ESTABA. Ni el mismísimo hijo de Dios se salvo de la jauría de puteadas y maldiciones que salieron de mi mente y mi boca en esos momentos de tanta tensión.
Cuando ya estaba al borde del colapso, perdiendo la poca cordura que me quedaba y en la cúspide de la cólera, la tía  apareció con unas bolsas del supermercado. –Hay, me olvide que venias, que tonta!- Exclamó la muy conchuda.  Podría haberla asesinado a sangre fría, pero en vez de eso preferí respirar, calmarme y conseguir rápidamente la puta bolsa. Besito va, besito viene me despedí de Ana agradeciéndole el favor y me subí al auto que conducía mi madre al ritmo de “ACELERA, MIÉRDA!”. A todo esto, eran las 9:10. Mientras nos dirigíamos al lugar de encuentro (la casa de mi novia) vi una farmacia, que me hiso recordar la tortura a la que estaba sometido en manos de unas aftas mutantes que ocupaban todo mi labio inferior interno (los boludos las llaman fueguitos, las ubican? )STOP! Dije en voz alta. Mis aftas parecían estigmas y yo no lo podía soportar; encargue a mi madre que se bajara a comprarme algún producto que aliviara mi dolor, que me ayudara  a cargar con la cruz del herpes. Mami se bajó y aunque es una inconsciente, sentí que sabiendo la premura, no iba a tardarse. Pero mis pronósticos fallaron, por lo que cuando se cumplieron  los diez minutos de espera bajé del auto. Entré a la farmacia y fui testigo de un espectáculo espantoso de ver.
El antestésico.
Mi madre, a la que había mandado a comprar algo para las aftas CON APURO, estaba del otro lado del mostrador a los abrazos con don Zoilo, un ex kiosquero amigo de la familia que ahora oficiaba de farmacéutico y al que mi mama, evidentemente, le tenía especial cariño. Para que dar detalles de la escena de odio que protagonicé allí…? Finalmente, después de esa pérdida de tiempo estúpida subimos al auto. Mi mama me mostro lo que me había comprado, al nombre te lo debo, pero la descripción presentaba a este líquido como un ANESTESICO PARA LA PERFORACION Y UTILIZACION DE VALVULAS SUBLINGUALES. ¿? El  prospecto me convenció…Si alivia noseque poronga sublingual, seguro aliviará una aftita. Pero entre joda y joda ya eran las 9:30 de la noche. Mi teléfono empezó a sonar con una insistencia que ponía mis nervios de punta.  Atendía y del otro lado escuchaba voces putearme, no me detuve a dilucidar específicamente quien era el gestor de estas puteadas. A las 9:36 APROXIMADAMENTE, llegue al punto de fuga, y lejos de abrazos fraternos y amorosos, me esperaban 8 personas que en cuyos rostros, reflejaban el desprecio que no merecería ni siquiera la peor de las basuras humanas…Creo que había mas piedad en los ojos de las abuelas de plaza de mayo para con Videla, que la que podría haber en los ojos de mis compañeros de viaje para conmigo.  En el apuro y la mala onda, literalmente fui catapultado dentro del vehículo sin la posibilidad de despedirme de mi madre. Mochila en mano, regando camperas por doquier y con una zapatilla desatada, me senté algo agitado y muy compungido por el evidente malestar que mi tardanza había causado. Cuando el plan era partir 8:30, nosotros los hacíamos a las 10:00, por mi culpa, claro está. Esto empezó con el pie izquierdo.
Continuará…

sábado, 21 de enero de 2012

El bache.

Notaran, pocos pero fieles lectores, que me he ausentado por un largo tiempo. Debo sincerarme y explicar que mi desaparición se debe a que de un tiempo a esta parte, caí en un bache en lo que a inspiracion refiere. Escribo sobre mi vida, sobre las cosas que me pasan. Creo que el problema es que me dejaron de pasar cosas. Que fuerte…me senti muerto por unos instantes.
Mierda si sera puta la existencia, cuando mas nesecitas mostrarte menos armas te da el bocho. Quiero compartirles mis vivencias, pero tristemente no hay nada que compartir. Duermo todo el dia, mi cama ya es parte de mi cuerpo. Subi 6 kilos. No estoy bien de animo. Stop.- HAGAMOS UN PARÁTE POR QUE ESTA PASANDO ALGO: EN ESTE INSTANTE ESTOY DESCUBRIENDO (CON DESAGRADE DEBO DECIR) QUE ESTOY BASTANTE PARA LA MIERDA Y NO ME HABIA DADO CUENTA  Decime vos, la concha de la lora…estoy remal! Las cosas de las que se biene a enterar uno; cada dia me conozco menos-. Regresando a esto de que ya no me suceden cosas, creo que se debe a la retisencia que he tenido a salir de mi casa. Mucha pelicula, mucha siesta, mucho libro...Soy un topo; por lo menos lo reconosco, bien por mi no? Ademas estoy bajón porque me quede sin viaje a mardelplata.
Ok! Sea como sea la cuestión aca lo principal es volver a la actividad. A partir de hoy salgo nuevamente al mundo a buscar experiencias nuevas. Para aprender, para comentarles…Para tapar con algo de hormigón, este bache.