miércoles, 12 de octubre de 2011

il bocatto mortale.


Mastiquen bien che...
Uno puede reírse de muchas cosas, largar una carcajada, sonreír discretamente, fingir la risa...Pero siempre hay algo (o alguien) que causa en nosotros esa reacción espontanea y casi automática de reír sin podes controlarlo.  A mí en lo personal, me hacen mucha gracia las tragedias que no fueron...Es decir, esas cosas que podrían haber sido tragedias, pero solo quedaron guardadas como un mal recuerdo. Se me viene a la mente cierto almuerzo en que casi, en menos de un segundo, se nos va un comensal hacia el inframundo.
Era miércoles y con mi novia () salimos del colegio y nos fuimos a comer a su casa. Llegamos y nos sentamos a la mesa. Los comensales: Mi amorosisima suegra, mi no tan amorosa pero querida cuñada, mi novia, yo y una simpática personalidad de la iglesia evangelista a la que asiste mi suegra, que alegó llamarse Mari; La Hermana Mari.
El menú: LOCRO PULSUDO.
Avanzaba una conversación no tan fluida mientras llegaban a la mesa los colmadísimos platos. Yo no hablaba mucho porque tenía hambre y necesitaba comer. La hermana Mari, ni lenta ni perezosa, le entraba al locro como si no hubiese un mañana, y mi suegra hacia todo lo posible por vaciar la olla invitando una y otra vez con maternal insistencia, a repetir.  Vacilando unos segundos, la hermana Mari terminó aceptando la segunda vuelta; ella quería repetir. A esta altura teníamos ya, dos cuestiones evidentes: 1) Los dientes de la hermana Mari eran postizos. 2) Su apetito, EXTREMO.
Shar Pei
Llegó el segundo plato, más colmado aún que el primero y la hermana Mari empuñó la cuchara para seguir lastrando. Todo iba bien, hasta que ocurrió lo impensado. La hermana introdujo a su boca la cucharada mortal. Nadie se había percatado de que Mari estaba asfixiándose, hasta que se escucho un "GJHH"; dirigí mis ojos hacia ella y ahí pude verla...De color violáceo, la hermana sostenía su cuello con ambas manos. Una tos interrumpida, corta y claramente insatisfactoria ponía de manifiesto que el aire no estaba ingresando a su cuerpo y, su rostro, contraído y arrugado por la fuerza que hacía por tragar, adquirió un aspecto similar al de un shar pei. La tensión nos invadió a todos; bueno...a casi todos. Yo no pude contenerme, me tape la cara y después de esfuerzos inútiles por reprimir la carcajada, empecé a llorar de risa…era muy cómico pero MUY MUY incomodo. Sin saber si la hermana seguía o no con vida, mi risa se hizo incontenible. Finalmente, vasito de agua de por medio, la bola alimenticia que casi mata a La hermana Mari abandonó su garganta permitiéndole RESPIRAR nuevamente. Indignada por mi risa, se dió el siguiente dialogo:
HERMANA MARI: No te rías, no es lindo ahogarse. Es muy feo, no es gracioso.
YO: No hermana mari! no me rio de usted!! Sé que es horrible, el otro día yo me ahogue (?
HERMANA MARI: No hay que reírse. Hace poco una señora murió así. -y concluyó- Se le atoró un pan, y paso de largo.

GRACIAS HERMANA MARI, POR TUS ENSEÑANZAS DE VIDA, TU APETITO COLOSAL Y TUS ANÉCDOTAS. QUE SUERTE QUE NO TE MORISTE!

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