Fue horrible. Les juro que si no me hubiese impactado tanto ni lo comentaría...Pero fue demasiado fuerte. Era una de esas noches de sábado que no tenes un mango y comiste de más. Por suerte, siempre hay algún amigo que está en las mismas como para palear junto a él lo vacías que son las horas a partir de la una de la mañana, cuando no hay que puta hacer. Resolvimos ir a dar unas vueltas en auto. Entre joda y joda se hicieron las tres de la mañana y decidimos entrar a una YPF a comprar alguna porquería para entretener el paladar. Nos sentamos a charlar sobre las vicisitudes de esa existencia rutinaria a la que llamamos vida, cuando de repente una mujer entro con un bebé en brazos. Dedujimos que salía del cine, porque sostenía también un balde de pochoclos. Cuando no hay anda que hacer, le damos gran importancia a lo primero que se cuela en nuestra mirada; esta madre pochoclera constituía lo más interesante que habíamos visto en toda la noche (Si, vivimos al límite realmente. Nuestra vida es emoción pura) por eso la observamos con detenimiento. No era demasiado criticable, por ende mirarla era aburrido. Nos dimos vuelta y seguimos en nuestra nada, cuando en un movimiento desafortunado mis ojos se posaron en el niño al que, por primera vez, dejaba ver su rostro. Hete aquí lo traumático…La criatura era espantosa, realmente muy fea. Negro y arrugado, cual esfínter de gorila, con unos cuantos pelos largos, que mas que pelos parecían espinas y los ojos mas desorbitados que los de Néstor.
Una mixtura rara entre golum y el ultimo samurái, con algo de Benjamin Burton y un touch de Heaven Music. Daba miedo, lejos de parecer un angelito como el común de los niños, este parecía el mismísimo hijo del diablo. No pude fotografiarlo, asi que les permitiré que su imaginacion vuele.
CHAU CHAU.
Jajajajaja! pal monologo salu!
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