jueves, 15 de marzo de 2012

ACABOSE

A mí en general hay pocas cosas que me sacan, pero cuando sucede, me voy al re carajo. En sí, mi problema reside en la pérdida total del control sobre mis funciones que experimento en momentos de profunda ira,  y aunque lo trabajo y lo trabajo, no puedo resolverlo del todo. Esto viene al caso ya que hace tres días, vengo contrariado por culpa de un co-provinciano nefasto que por el solo hecho de vivir hace 20 días en buenos aires, cambio radicalmente sus formas y su personalidad al punto de desconocer cuestiones típicas de nuestra cultura salteña. Se le subió la capital a la cabeza y el pibe regresó dos semanas después creyéndose Sarah Jessica Parker. Se la da de cosmopolita, hombre de mundo y bicho de gran ciudad, pero acá todos sabemos que de pedo no es remisero. El minusválido mental pretende que nosotros sus ex amigos nos comamos el cuento de que es un porteño más, de que está en otra. Lo conocemos y estamos al tanto de que es un negro patasucia bajado del cerro a pedradas buen tipo, pero en él la capital hiso estragos. Siempre fue tan influenciable y carente de personalidad imbécil coherente que jamás se me cruzo por la cabeza, ni en el más remoto de mis pensamientos absurdos, la sospecha de que pudiese llegar a convertirse en ese hibrido de colla con porteño en el que finalmente, se ha convertido. Arribo a nuestra ciudad natal, Salta, admirado por la imprudencia con la que los autos manejan. “Viviste aquí toda la vida y estos energúmenos siempre manejaron igual, que es lo raro?” Le pregunté. A lo que contestó “Es que ahora veo las cosas desde otro lado” -.- No me jodas! Que tanto te pueden cambiar tu visión del mundo 20 días de necesidad y hambre en Bs.As! Por favor.
Y SIGUIÓ, hacía comentarios acerca de la suciedad, de la pequeñez de las cosas, de la atmósfera de pueblo que se respira en las provincias del norte. Su actitud era la de un extranjero que desconocía totalmente la provincia. Lo veía tan ajeno, tan esquivo…En qué momento cambio tanto??  Se fue escuchando cumbia y volvió con Pink Floyd y el exquisito “The Wall”, dando cátedra acerca del significado conceptual del disco y un montón de huevadas que la gente de las grandes ciudades inventa para que los que somos del interior nos sintamos inferiores.  Miraba todo despectivamente, y se refería a la provincia como “La Aldea”. A quien le ganaste? Me enfureció. Fue tan nocivo para mi ver a un compañero de años convertido en un idiota, que solo pude decirle palabras que fueron antes pronunciadas por una estrella de nuestro espectáculo y que sin duda alguna, supieron reflejar exactamente lo que necesitaba expresar en ese momento: “QUIEN SOS!? Callate y seguí chupando.”
Nunca mejor dicho.  Yo solo espero que el pueda darse cuenta solo de que nadie se creyó este personaje de mal gusto que trato de vendernos. No lo compramos, ni lo queremos ver otra vez. Si la capital se robo la esencia de nuestro amigo, que la devuelva. Si nuestro amigo decidió convertirse en un boludo a cuerda y mirarnos despectivamente a quienes estamos en donde él estuvo alguna vez, que se entere de que su actitud marco el ACABOSE de nuestra amistad, suficiente tengo con mis juanetes como para soportar encima, a un nabo. Lo golpee, pero poco. Poco y nada te diria. Bueno nose. Me violenté. Chau mejor.

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